Miquel Ventura Monsó.

Las ciudades del mundo se postulan como los centros de acción principal para hacer frente al cambio climático y reducir la huella ecológica a escala global

Aquella ciudad que integra a la población en su gestión se puede considerar inteligente e incluso cognitiva y que, mediante sistemas avanzados, muestra necesidades y genera soluciones en una fracción de tiempo corta posible e, incluso, en tiempo real. En el complejo proceso hacia la creación de ciudades más inteligentes y sostenibles es imprescindible mirar hacia los territorios rurales. Estos entornos albergan ecosistemas menos transformados que pueden generar bienes y servicios y donde nuestro desarrollo puede ser más orgánico y funcional alcanzando progresos de desarrollo socioeconómico más eficientes y sostenibles y contribuyendo así a descongestionar las grandes ciudades, vivir en entornos más apacibles, sanos y para ser más felices. De hecho, es volver a un mundo más apacible de donde un día partieron nuestros abuelos, donde todo es más real y humano pero llevando las nuevas tecnologías en el equipaje.

El aumento de la población mundial es uno de los retos más importantes a los que la humanidad y el planeta Tierra se enfrentan. Para el año 2050, el un incremento de la población mundial alcanzará los 9.700 millones de habitantes y este sustancial crecimiento demográfico se producirá en casi todo el mundo, pero sobre todo en África, en Latinoamérica y en Asia. Lo más significativo e importante de esta realidad es que este aumento se producirá en las grandes ciudades, en sus conurbaciones y en los territorios de su área de influencia. La migración de la población rural a la ciudad es un fenómeno histórico que se inició de una forma clara a mediados del siglo XIX vinculado al nuevo modelo de desarrollo de la sociedad moderna que tendía a centralizarse en mayores núcleos de población que facilitó el éxodo de millones de personas a las ciudades con la idea de tener mejores oportunidades laborales, educación, sanidad, cultura y en definitiva de disfrutar de una vida más cómoda.

Ciudades inteligentes y sostenibles

Las ciudades deben hacer un gran esfuerzo para transformarse en espacios ecológicamente funcionales, sanos y sostenibles, en coherencia con la zona geográfica donde se ubican, la disponibilidad de recursos naturales, sus condiciones climáticas y oportunidades para la generación de energía y otros recursos.
Foto: Miquel Ventura

En los próximos 20 años ciudades como Méjico, Bombay, Sao Paulo, Shangai, París y entre muchas otras Madrid, Barcelona, Valencia, Roma, Marsella o Túnez serán auténticas urbes humanas que generarán una inmensa huella ecológica difícil de compensar a no ser que esas mega-ciudades funcionen de forma inteligente como espacios más ecológicos, sanos, funcionales, eficientes y sostenibles.

Para entender la dimensión de lo que ocurre el siguiente dato es determinante: las ciudades del mundo ocupan sólo el 6 % de la superficie terrestre pero estos hiper-humanizados espacios son los responsables del consumo del 80% de los recursos del planeta y de la generación del 70 % de los residuos y emisiones de gases de efecto invernadero. Esta realidad es, desde cualquier punto de vista, insostenible y nos está llevando irremisiblemente al colapso de nuestra civilización.

¿Cuál es entonces el camino adecuado para no sucumbir? ¿Podemos aplicar nuestro vasto conocimiento humano para mejorar? ¿Los líderes políticos y gobernantes están haciendo lo correcto para conducir nuestra compleja sociedad globalizada hacia el deseado equilibrio y progreso real?. La respuesta es que  si podemos si estamos convencidos y creamos las alianzas necesarias para conseguirlo. Simplemente, debemos cambiar la tendencia de centralización crónica de nuestra sociedad y mirar al medio rural como una gran oportunidad para crear futuro en espacios vitales de calidad. Sólo así, priorizando lo importante y actuando en la descentralización podremos conseguir nuestro objetivo, de lo contrario fracasaremos.

A falta de efectivas medidas internacionales vinculantes sobre el clima, la explotación de los recursos naturales y la conservación y regeneración de ecosistemas que nos deben de proveer de bienes y servicios vitales. Atendiendo al tímido liderazgo de muchos gobiernos del mundo, aunque algunas ciudades lideren estrategias para hacer frente a su elevada huella ecológica, la despoblación del mundo rural de nuestro país y de gran parte de Europa es un excelente indicador de que algo estamos haciendo mal.

Pero, aportemos un poco de luz al sendero que debemos emprender. Mientras que las mega-ciudades siguen contribuyendo al aumento de la huella ecológica del mundo y necesitan una profunda transformación para llegar a ser sostenibles y generadoras netas de recursos, es el desarrollo local y regional bien entendido es fundamental para lograr un futuro más sano, sostenible y bajo en carbono.

Las ciudades del mundo se postulan como los centros de acción principal para hacer frente al cambio climático y reducir la huella ecológica a escala global con la puesta en marcha de estrategias y políticas valientes e innovadoras, el uso de las nuevas tecnologías para interconectar e informar a la sociedad, el Big Data, la educación y la formación social, todas ellas herramientas potenciales necesarias y de gran valor para crear las ciudades y pueblos del futuro que necesitamos. Los efectos de la pandemia ha puesto de relieve la necesidad vital de mucha gente de volver al campo donde la vida se experimenta de una forma más natural y amable. En este contexto es fundamental potenciar los pueblos y aldeas transformándolos en “inteligentes” (smart villages) descongestionando las urbes, devolviendo la vida a los pueblos y contribuyendo a rebajar la elevada huella ecológica poblacional gracias a la biocapacidad del entorno rural.

Pueblos inteligentes

Los pueblos inteligentes son enclaves estratégicos para conseguir una transición ecológica real y efectiva, descongestionar las grandes urbes y plantearnos una vida más sana y en armonía con la naturaleza implica volver a un mundo rural más sostenible, tecnológico y con servicios de calidad
Foto: Pixabay

Las aldeas inteligentes basan su actividad y desarrollo a partir del aprovechamiento y potenciación de sus activos ecológicos, ambientales, culturales y patrimoniales y en el desarrollo de nuevas oportunidades derivadas de las nuevas tecnologías digitales, el teletrabajo y la movilidad sostenible. La aldea inteligente centra su capacidad de desarrollo en su capacidad de generar su energía y en el marco de su ecoregión para crear sinergias con los pueblos adyacentes con el objetivo de optimizar y/o intercambiar recursos y servicios para prosperar cooperando en el marco estratégico del desarrollo sostenible, la conservación del patrimonio natural, el paisaje y la cultura local.

Una red de pueblos inteligentes e interconectados puede cubrir sus necesidades, además de poner en valor la estrategia territorial de cada ecoregión y entre ellas dando impulso al nuevo modelo de desarrollo rural más tecnológico e inteligente que invierte en las infraestructuras necesarias para el desarrollo empresarial, la captación de capital humano con talento y de sus capacidad para generar empleo de calidad en el marco de la economía circular y regenerativa. Para sembrar la semilla del cambio y transformar los pueblos y aldeas en núcleos inteligentes y productivos los gobiernos deben establecer las políticas adecuadas, tanto a nivel de inversión como de fiscalidad, para seducir a los grupos sociales objetivo que poseen el conocimiento y el empuje necesario para integrar la información, las herramientas tecnologías esenciales y de financiación que harán posible el nuevo desarrollo adecuado del mundo rural.

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Comparativa de la contribución mediana a la huella de carbono de diversas fuentes entre zonas rurales y espacios urbanos.
A nivel cuantitativo, las ciudades del mundo ocupan el 6 % del territorio del planeta y consumen el 80 % de los recursos naturales.
La huella ecológica mundial actual asciende 2,4 ha. por persona y año con un déficit ecológico medio mundial de -1,2 ha. persona y año.

Para que un pueblo o comunidad rural sea inteligente y sostenible es necesario que tenga un gobierno eficiente y democrático, viviendas eficientes, servicios urbanos de calidad, seguridad alimentaria baja en carbono, seguridad sanitaria y medioambiental, educación de calidad y proyección cultural y energía. En este sentido es interesante recordar la filosofía y el pensamiento de Mahatma Gandhi, que aún hoy es bien válida para promover el desarrollo de los pueblos inteligentes y es “providing global needs at the local level” (proporcionar necesidades globales a nivel local).

De este artículo se puede concluir que para que las ciudades sean sostenibles deben ser inteligentes  integrando todas aquellas herramientas tecnológicas (IA, Big Data, TIC, etc.) de planificación y gestión urbanística y de conocimiento necesarias para serlo.  Sin embargo, siendo realistas y responsables para conseguir crear estados y sociedades globales sostenibles y prósperas y sanas es imprescindible centrarse en la creación de pueblos y espacios rurales inteligente, sólo así conseguiremos general prosperidad social, conservar el patrimonio natural y sus activos y alcanzar la neutralidad de nuestra huella ecológica. «Sin entornos y pueblos rurales inteligentes, las naciones no pueden progresar».

El acceso a la energía rural hace que el pueblo diferente de la ciudad, la única característica diferencia entre las ciudades inteligentes y los pueblos inteligentes y las aldeas inteligentes radica en el desarrollo del acceso inteligente a la energía. Por qué centrarse en el pueblo, el pueblo es más sostenible y resistente que la ciudad y las necesidades de infraestructura de sistemas inteligentes en la pueblo es más sostenible y resistente que la ciudad, y las necesidades de infraestructura de sistemas inteligentes en el pueblo no son tan complejas como en la ciudad.

Esta temática es importante y apasionante desde un punto de vista académico y tanto la RAED como su Fundación integraran este tema en el nuevo proyecto Retos Vitales para una nueva era 2022.

Para saber más (Smart Cities):

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